Hay un espacio infinito, más grande que cualquier presuposición (in)consciente de él, a la disposición de unos seres egoístas y risueños, dispuestos a beber desmesuradamente de ahí, hasta el ahogamiento, pues claro, carecen del sentido de la medida.
No me refiero al espacio vacío, no, hablo de aquel que se despliega ante pantallas de veinte pulgadas, planas en su mayoría. La llave para su acceso es el internet, comunicación en su aserción más noble. Plétora de tejidos de transmisión de información. Dimos en el clavo; información. Después de tecnicismos (claramente omitidos) acerca de las propiedades de este espacio, cercanas en el uso cotidiano pero tan ajenas como para crear una definición plausibile, se llega al centro de la cuestión.
Se podría hacer un extenso cronograma desde contribuciones primigenias, hasta el fenómeno que es actualmente, pero por pereza no lo haré. Además, al estar al alcance de cualquiera, me parece una perogrullada reproducir dicha información como si se tratáse de la razón primordial por la que estoy aquí. Me interesa el mecanismo de funcionamiento de las cosas, creo que a cualquiera con un ápice de curiosidad le tendría que suceder igual. Pero no por ello, significa ponerme a saber con exactitud nociones de informática. En primer lugar, porque de ser así la situación, ya tendría ese conocimiento justo en este momento, y por tanto, este blog no tendría raison d'être. ¿Realmente sería útil un blog dedicado a la informática (y lo que conlleva, claro está) dentro del Internet, con información sustancialmente plagiada de otros sitios para explicar cosas que son mejor esclarecidas en los mismos lugares de donde se plagió la información?
Con la posibilidad de tener un propio lugar donde expresarse y que esté, inheremente, relacionado con otros sitios de expresión individual, se puede caer en una repetición innecesaria de información. Planteada así la realidad, resulta potencialmente dañino este espacio. Obviamente esto es asunto de óptica. Si un solo sitio contiene información que es verídica, ¿se puede dudar de la verosimilitud de la misma al estar en posesión de una sola página?. La respuesta es relativa. No sé si sea cosa mía, pero al realizar una búsqueda prefiero ver la información plasmada en diferentes páginas, aunque ello represente que varias de esas páginas sean la reproduccción idéntica de una sola página y que esta, pudiera ser probablemente errónea. Un ejemplo: Wikipedia. Esto recuerda a Joseph Goebbels, célebre ministro de propaganda del partido nazi.
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Tener un diario, se asegura es una bella manera de preservar la historia personal, mirar el préterito y poder discernir el progreso individual en diferentes cuestiones, una funcional manera de volver a conocerse siempre que se crea necesario. Se le agregaría un largo bla, bla, bla para manifestar los beneficios de este ejercicio íntimo de auto-todo. Autoreconocimiento, autoestima, autoayuda. Una tradición atemporal, asexual. No restringida a cierta clase social, o ideología. En fin, algo humano en sí mismo.
Antes se desgastaba la pluma sobre el papel por horas y horas, usualmente previo al momento de acostarse. Sí, de acostarse no de dormir. Era un manifiesto discreto (lo siento, rima espontánea), algo que nadie más que uno podía leer, o ver, dependiendo de la persona. Hasta se lanzaban pequeños cuadernos especiales para la función de diario, de hecho se siguen haciendo, con la oportunidad de preservar su misticismo con un insignificante candado, de venta en su papelería más cercana. Este tono irónico, no es por los juicios que se tienen contra las personas que llevan un 'diario a diario', sino porque me resulta risible (hasta cierto punto) cómo se ha transformado la representación de los diarios en la actualidad. La labor sigue ahí, tal vez ligeramente modificada a la de hace unas décadas, pero considero que la esencia prevalece.
Facebook. Para el grueso de las personas, esta palabra (más usada que el 'hola') es el sinónimo de diario. No es para menos, al abrir la red social, aparece la leyenda "¿Qué estás pensando?", más arriba una pestaña para agregrar imágenes o vídeo al texto. ¿Para qué escribir en un papel todo lo que se siente a lo largo del día si allí se puede expresar la emoción al rojo vivo, asimismo con la posibilidad de añadir a las palabras un complemento audiovisual y la aprobación instantánea de los demás?
Esta primera entrada es la síntesis de ambos textos. Esto no representa que esto sea mi diario, no. Al idear este pequeño fragmento, no decidí hacerlo bajo mi nombre, ni bajo mi correo electrónico. Tomé la decisión de que mis datos perdieran la relevancia que muchos pretenden otorgarles a los suyos. No importan el nombre, el código postal, la ciudad, el país, las fotografías propias. Lo que vale es el contenido interno, no los moldes que se nos imponen por la naturaleza de la necesidad. Jamás habrá aquí fotografía mía, o mis datos personales. Este nombre es mi alter-ego, pero solo en la cuestión de mi nombre, este César representativo de este anónimo rostro, es el que escribe 'sus' (entiéndase como la difuminación de la segunda y la primera persona en los pronombres) pensamientos [si es que es aceptable la palabra], impresiones, percepciones, lucubraciones acerca de todo. Arte, Filosofía, Política, Lingüística, Antropología, Ciencia, Tecnología, etcétera. Lo único que quiero exteriorizar es que soy un estudiante, de veinte años, tapatío (mexicano). Un neófito en la expresión más dilatada de la palabra.
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