Después de terminar de ver una serie de televisión de tendencia cómica, cambié al canal 13. Azteca. Me encontré que el programa a punto de iniciar, trataría acerca de las leyes secundarias de las reformas energética y de telecomunicaciones. Nada anormal. De hecho, tendría que ser más normal las discusiones al respecto de este tema medular en la economía actual y venidera del país. Todo giró en el intento de suspensión de la aprobación de la leyes secundarias durante la duración del mundial, por parte de la izquierda mexicana.
"El país no puede detenerse por una justa deportiva, como el mundial de fútbol... la discusión en matería energética y de telecomunicaciones en el congreso de la Unión, es la única oportunidad que tenemos para dar un paso adelante..." así dice Plablo Hiriart. Bien conocido por su arbitrariedad, y su pendatería en el análisis de la situación nacional.
"Los tiempos se han dilatado mucho, y a pesar de las posturas en contra, es mejor que las leyes sean discutidas y aprobadas... [esto] es mejor siempre que pasar más tiempo sin avance ni bienestar para las familias mexicanas" Fernández Menéndez se presenta. Otro periodista comprometido con la verdad.
"Nos emociona el fútbol, más aun cuando se trata de nuestra selección en un mundial, pero eso no significa la suspensión de nuestras obligaciones... este año, el empuje del anterior se ha desinflado, peor sería no hacer nada" termina su presentación Ezra Shabot, otro componente notoriamente típico de nuestra peculiar fauna de analistas.
Inicia Shabot; desarrolla argumento con la esencia de su presentación, pero le añade algo que considero valioso de atención: "[la atención del país sobre el mundial] termina conviertiéndose para algunos políticos en un arma, para tratar de posponer decisiones o tratar de evitar que se tomen en forma contraria a los que ellos piensan". Al esgrimir su argumento, y obviamente, dirigir su ataque contra específicos blancos, nos da la clave para la interpretación de la situación del país. Políticos que utilizan los eventos deportivos para beneficio propio personal, o bien, de su partido. Esto es tan evidente, que cualquiera lo podría haber dicho. Pero, lo interesante no es la obviedad del mismo, sino que la formulación de la tesis se le revierta. Al decir eso, ¿no parece de manera clara quiénes son los que utilizan el mundial de fútbol para la toma de decisiones? Al señor Fernández Menéndez, le resulta una ociosa discusión. Pues cree que ningun país (participante) tiene una circunstancia semejante a la nuestra. Además, tienen retrasos, por lo tanto, es de importancia confrontarlas inmediatamente, también menciona los residuos de la reforma constitucional en los congresos locales. Habla con ligereza cuando se expresa en términos como "ociosa discusión", pero radicalmente cambia su semblante al sacar a colación el retardo de las leyes secundarias, incitando a que se actúe lo más pronto posible. Retoma Shabot la palabra para cederla a Hiriart, pero no sin antes lanzar otro dardo, ahora por completo explícito contra el PRD y la izquierda en general, por su última oportunidad para frenar la «privatización» (comillas marcados por él) de Pemex. Generar una incorfomidad social, protesta, que pueda ralentizar el curso del trabajo del Senado, sin embargo, dice que el artilugio desesperado no les funcionará. En realidad, no dice textualmente artilugio, pero lo hace suponer con el tono que marca al decir 'estrategia'. Hiriart enfatiza esto, menciona el intento de cerco del congreso durante el debate inicial de las reformas, se quedó en eso, un intento, pues la respuesta social fue insuficiente. "Esperan que pase el mundial, comenzar de nuevo, y que regresen de clase las universidades para disponer de una cantera de potenciales manifestantes para incendiar el país en defensa del pétroleo, como ellos le llaman... debieron ser más inteligentes en vez de expresar sus deseos de no trabajar durante el mundial... es un despropósito, una vergüenza ese argumento", basándonos en la línea de pensamiento de Hiriart, hace ver a la juventud como la espada predilecta de la oposición política, conformada por una mayoría de individuos manipulables dispuestos a entregarse al caos. Es cierto que algunas personas van a las marchas determinadas a la destrucción, y es lícito dudar de si tales personas representan al movimiento opositor, oposición social no política, pero de ese rasgo particular generalizar a todo un conjunto que sale a dar su opinión sobre el país, me parece un intento burdo de refutar. Queda aun el hecho de si esos 'flamígeros jóvenes', son subsidiados por el gobierno para conformar una campaña de desprestigio, o también, inducidos por políticos sin pertenencia de una izquierda o derecha, para una rentabilidad futura. Morrisey diría al respecto: Sir leads the troops, jealous of youth. Fernández Menéndez reafirma el sentido de vergüenza declarado por Hiriart, le da el título de Fracaso a los variopinto intentos de la izquierda. El PRD no armaría una movilización ex profeso a los cuatro vientos, por ello están encadenados al recurso de la postergación de las labores antes del cambio de dirigencia, por ser el PRD el máximo estandarte de la izquierda nacional, ellos son la fuerza propulsora de estos intentos, para querer llegar a enfrentar la situación con un cambio en la estructura. De aquí nace la tesis de Shabot, que a decir verdad, nos remite más al gobierno que a la izquierda, pero sin dejar de ser reconocida esta posición como aplicable a ambos extremos políticos.
Shabot habla nuevamente, ahora menciona el enfrentamiento de México y Brasil, él lo hace por la cuestión del comentario de Peña Nieto en España de un porvenir esperanzador de ser desarrolladas las reformas y eso provocaría inversiones extranjeras, reacciona Lula Da Silva al decir que en México todo está peor que en Brasil. Si tomamos en cuenta el duelo bajo el marco de la copa del mundo, y los enfrentamientos previos de ambas selecciones, más éste elemento socio-económico, se espera un encuentro meta-futbolístico. Fernández Menéndez explica este comentario como un termómetro de la presión en el partido de Lula, Partido dos Trabalhadores, asimismo con la presidenta Rousseff por la incongruencia de la economía brasileña. O sea, Lula ataca a México por el temor de que las inversiones que fortalecieron la economía de su país hace unos años, puedan llegar a México por la vista de las reformas plantedas, hechas en Brasil veinte años atrás y así lo ver Lula, sobretodo por las circunstancias actuales, propiciadas por gastos excesivos para el mundial de fútbol. Shabot afirma que la permanencia del partido de Lula en la presidencia pende de un hilo, aun si ganara el mundial la selección nacional, pues la incorformidad nacidas por el mundial rebasaron los límites. Victoria pírrica del gobierno amazónico entonces.
Hiriart igualmente comenta del período presidencial Lula, que "sacó de la pobreza a más de cuarenta millones de brasileños", él disminuyó los índices de pobreza, pero la presidenta actual lo que ha hecho al seguir el mismo patrón de él, es contraer dudas y abrir honduras económicas inexistentes, o mejor dicho, intuidas en los futuros mandatos. Consecuencias de una sustentada soberbia. Brasil inclusive si gana el mundial podría cambiar de administración, pero si NO gana, entonces las posibilidades se incrementan de un aumento de manifestaciones; un arma de doble filo. Comenta de la decepción social emanada de las mentiras del gobierno, ¿habla de México o Brasil?, otra vez se presenta el revertir del argumento como en el caso de Shabot al inicio del programa. Se desvió la discusión del deseo de aplazamiento de las leyes secundarias por parte de la izquierda desesperada a los celos teóricos de un país al otro debido al panorama que se abriría de inversión extranjera y crecimiento, cuando fueran aprobadas dichas leyes secundarias. Hay algo que se ve con llaneza; jamás se ha dudado de la aprobación de las leyes secundarias.
Shabot trae de nuevo a la izquierda mexicana, en una mención del gobierno de Lula: "la izquierda mexicana coloca a Lula como transformador, cuando las medidas implementadas por él van en sentido contrario de lo que siguen proponiendo aquí... un discurso un poco raro, de identificación con un modelo de izquierda que en la práctica, si bien no hace políticas de derecha, sí un pragmatismo para la apertura de mercados que le arraigó popularidad aun en la izquierda", parece proponer la visión de una izquierda encadilada por la etiqueta, a veces autoimpuesta, de 'izquierda', que en la práctica es más reconocible como de centro-derecha. Hiriart habla de Brasil con su continuidad de la evolución de las reformas, la sucesora de Lula tiene la aptitud para proseguir su tarea, pero carece de la actitud empática con el pueblo, poniendo en peligro la sucesión del partido y de las reformas en sí. Fernández Menéndez manifiesta que el éxito presidencial de Lula yace en la marcha adecuada de las reformas planteadas por el presidente Cardoso, le da recomendación a la izquierda de que aprenda de la "última medida importante de Lula en la presidencia, fue colocar cien mil millones de dolares de acciones de Petrobas en la bolsa, tanto brasileña como internacional, la base de la victoria de Rousseff que podría llevarla a la derrota por haber organizado un mundial".
Para finalizar, Shabot habla de la importancia que tiene el mundial para Brasil en todos los aspectos posibles, cosa que para México es lo opuesto. Le da la fuerza suficiente este planteamiento de la situación, para evidenciar la indolencia del argumento de la izquierda. Considera "un error grave de la izquierda asumir el tema de las reformas no para el cambio, sino para este nacionalismo que no entra en un proyecto propio de izquierda", alude al ejemplo brasileño y chileno, pues la izquierda nacional no quiere aprender. Fernández Menéndez acaba esto, con el comentario de que el programa de actividades de la izquierda es retrógrada en vez de ser progresista. Se refiere a toda la izquierda, no solamente el específico caso del PRD.
Así, en catorce minutos, se desarrolló un programa donde el leitmotiv fue menospreciar a la izquierda mexicana, tanto por sus mecanismo de acción, como por su incompetencia. Dentro de ella, se descalifica de por medio, a las protestas sociales, encuadrándolas como resultados de las incitaciones izquierdistas. Obviamente, esto va dirigido para minimizar las causas de las protestas, y así, dar la razón en todo momento a las maniobras del gobierno. De paso, con motivo mundialista, se entreve la posibilidad de que Brasil por su contexto actual, pierda el camino realizado con las anteriores administraciones en matería económica, para dejarle algún resquicio a que México pueda alcanzarle, pero sólo si las reformas planteadas son aprobadas. Se mató a dos pájaros de un tiro, aunque de una manera bastante cínica.